¿Qué hacemos con los bidones?

Hace un par de meses viajé a Santa Fe a pescar, recorriendo las orillas de un brazo del Río San Javier encontré un depósito de bidones de agroquímicos arrojados en la costa y liberados a la suerte de la naturaleza. No fue difícil deducir que ante la menor creciente dejarían su lugar para viajar a la deriva por las aguas marrones en las que pensaba tirar las cañas.

Damián Morais

Damián Morais

Recordé que en mis visitas a campos de amigos uno divisa al costado de caminos rurales la misma imagen, los bidones son tirados sin la menor preocupación, imagen que se repite en basurales a cielo abierto de cualquier pueblo de la zona rural.

La situación es preocupante, estos envases son caratulados como tóxicos, existe una normativa sobre cómo deben ser tratados, pero los órganos de control casi no existen y todo queda librado a la voluntad del productor para hacer las cosas de manera correcta.

En nuestro país se descartan miles de toneladas al año de plástico de bidones de agroquímicos, el plástico de los bidones puede reutilizarse pero primero debe completar un proceso que garantice que no representa un riesgo para la salud y el ambiente. Para ello se realiza el lavado y luego, esos efluentes, son tratados en un reactor que descompone las sustancias contaminantes gracias a la acción de la radiación ultravioleta y agua oxigenada, la misma que normalmente su utiliza como desinfectante de heridas.

Estos residuos son capaces de producir contaminación en suelos y aguas tanto superficiales como subterráneas, generando riesgo de intoxicación de seres vivos, de lo cual no se encuentra excluido el hombre. La familia que se desarrolla en el ámbito rural, frecuentemente se encuentra expuesta a los efectos de agroquímicos por causas ambientales y laborales. En general toda la familia colabora en las tareas; así la exposición comienza a edades muy tempranas, desde la misma concepción, debido a que la joven se incorpora a tareas domésticas y laborales jugando la mujer un rol muy activo y comprometido en el uso de la maquinaria de producción rural. En la generalidad de los casos, los aplicadores de estos productos pertenecen a un sector de mano de obra de escasos recursos, que no cuenta con capacitación suficiente y desconoce los potenciales peligros de los mismos.

A la luz de la magnitud real y urgente del problema de manejo de agroquímicos, surgieron las recomendaciones desde el Ministerio de Salud de la Nación, en conjunto con la Organización Panamericana de la Salud y la Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable:

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