¿Todos contra la leche?

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Sorprendentemente o no en los últimos días hubo una avanzada contra la leche en los medios masivos de comunicación, hace una semana, y en el mismo día, los dos diarios más vendidos de nuestro país escribieron artículos discutiendo las virtudes de los lácteos en la alimentación, La Nación escribió “Enemigos de la leche” y Clarín “Lácteos ¿sí o no?”.

Quién escribe esta columna está convencido de los beneficios que los lácteos aportan a la nutrición humana, pero vamos a escuchar las otras voces y abramos el diálogo y la discusión como tratamos de hacer siempre.

La leche, ese alimento sagrado que siempre fue uno de los pilares fundamentales para crecer “sanos y con huesos fuertes”, ahora está en discusión. Por un lado hay corrientes médicas que siguen sosteniendo la importancia de los lácteos en la dieta desde la niñez. Por el otro, algunas tendencias alimentarias (como el veganismo, vegetarianismo, crudivorismo, macrobióticos, naturismo etc.), proponen reemplazar su consumo por el de otros alimentos.

La licenciada Ana Lía Aguado, nutricionista naturista, comenta que uno de los motivos por el que muchos profesionales hoy no los recomiendan, es porque entienden que la alimentación que nos corresponde como seres humanos es la que se relaciona a nuestra fisiología digestiva.

Para quienes siguen esta línea, la leche de vaca es el “mejor alimento para los terneros” (porque está adaptada a sus necesidades nutricionales), pero no para los seres humanos, a quienes su consumo puede afectar tanto por sus componentes naturales (proteínas: la caseína; hidratos de carbono: la lactosa; lípidos: las grasas saturadas), como por sus componentes agregados: antibióticos, hormonas de crecimiento, y aditivos químicos (conservantes, saborizantes, colorantes).

“Durante la infancia, desaparecen de nuestro aparato digestivo las enzimas que digieren algunos de los componentes principales de los lácteos: la caseína, y la lactosa. Y esto se da porque allí dejamos de ser lactantes, no vamos a consumir más leche materna”, explica Aguado. Y agrega: “El seguir consumiéndolos hace que surjan alteraciones en el organismo tales como: alergias, sinusitis, infecciones de amígdalas y oídos, asma, anemia, diabetes, artritis, y hasta osteoporosis, por mencionar algunas”.

Pero no todos sostienen las mismas ideas: “Desde tiempos ancestrales, el hombre es un mamífero que toma leche materna y luego la reemplaza por algún lácteo procedente de un animal. Cambiar esto por otro tipo de alimento, tendría que estar fundamentado en serios y múltiples trabajos de investigación. Llevaría mucho tiempo corroborar fehacientemente la mayor utilidad de otros alimentos en reemplazo de los lácteos”, explica Etelvina Rubeglio, médica pediatra y microbióloga, ex jefa de microbiología de los Hospitales Ricardo Gutiérrez y Juan P. Garraham.

La doctora Mónica Katz, nutricionista, se anima a afirmar que estas tendencias anti-lácteos, tienen más que nada que ver con una postura anti-mercado: “La leche nos acompaña a lo largo de la historia del hombre y no hay evidencias de que haya representado vector de enfermedades más allá de las trasmitidas por gérmenes que la leche contenga”, dice Katz. Y agrega: “Por supuesto que los frutos secos, las sardinas y las anchoas, legumbres y vegetales verdes oscuros  como espinaca, acelga, brócoli aportan algo de calcio pero con diferente biodisponibilidad”.

Al respecto, la profesora María Inés Somoza, Directora de la Carrera de Nutrición de la Universidad Favaloro, agrega que esto significa que la mayor parte del calcio de los alimentos se encuentra formando complejos con otros componentes dietéticos. En los alimentos de origen animal como la leche, el calcio está unido a las proteínas de mayor solubilidad. Pero cuando el calcio está en alimentos de origen vegetal como (por ejemplo en las almendras), se une a sustancias que forman complejos que dificultan su absorción a nivel del intestino para poder ser aprovechado”, comenta Somoza. Y agrega: “La horchata de almendras es un producto líquido que proviene de la presión de las almendras cocidas y exprimidas y luego tamizadas. No es un reemplazo de la leche, y no contamos con tablas de composición química que nos permitan conocer con exactitud  los nutrientes que aporta”, comenta Somoza.

Por su parte, la licenciada Gabriela Firpo, Nutricionista de la División Nutrición del Hospital Universitario de la Fundación Favaloro, subraya: “Las personas que por elección no consuman ningún lácteo, es conveniente que consulten con un profesional que los asesore sobre el plan alimentario adecuado para cubrir éste nutriente”.

¿Dónde se centra el debate?

La lista es larga, pero pareciera que para cada uno de los postulados de la leche como alimento esencial existiera un contraargumento. Si uno se atiene al pie de la letra al discurso vegano, debería aceptar que la leche causa alergias, diabetes, obesidad, enfermedades respiratorias, problemas gastrointestinales e, incluso, cáncer. En algunos aspectos, la cadena de argumentación de los detractores de la leche parece una versión en negativo de los enunciados en su favor.

En ese punto de no debate, los argumentos a favor y en contra no hallan un terreno en común para el diálogo. Para los detractores de los lácteos todo argumento científico se encuentra distorsionado por la industria de la leche, mientras que para los defensores de la leche, toda crítica carece, lisa y llanamente, de sustento científico.

Sin embargo, hay aspectos que deben ser apartados de todo debate. El primero de ellos es la capacidad de la leche para generar alergias alimentarias. Se dice que la leche es causa de alergias, y ésa es una verdad a medias. “La alergia a la leche de vaca es cada vez más frecuente, y esto se da cuando los bebes son expuestos antes de cumplir el primer año de vida a la leche de vaca; hasta esa edad, el consumo de leche de vaca también puede provocar anemia”, explica la doctora Luciana Meni Battaglia, pediatra del Hospital de Niños.

La leche causa alergias, pero esto vale sólo para los menores de un año; de ahí en adelante, el argumento pierde sustento. A excepción, claro está, de quienes son intolerantes a la lactosa, pero ése es otro tema.

Así como la industria láctea exagera en publicitar a la leche como panacea contra todos los males del mundo, también es cierto que sus detractores establecen vínculos de dudoso sustento científico. La leche de vaca no sólo no causa diabetes, obesidad ni cáncer, como postulan sus más acérrimos enemigos, sino que por el contrario su inclusión dentro de una alimentación variada y equilibrada es en realidad la mejor herramienta para combatir esas afecciones.

Cambios de paradigmas y pruebas científicas

El cuestionamiento de los paradigmas de lo saludable tiene un antecedente relativamente reciente, cuyo inicio, evolución y desenlace bien vale tener presente para poder poner en perspectiva este tipo de debates.

Todo comenzó en 1988, cuando la prestigiosa revista The Lancet publicó un artículo científico en el que Andrew Wakefield, investigador del Royal Free Medical School, de Londres, decía haber hallado un vínculo entre la vacuna triple viral y un nuevo síndrome que combinaba autismo con una grave enfermedad gastrointestinal.

Bastó una conferencia de prensa, en la que el elocuente Wakefield sugirió que la vacuna podía causar autismo, para que los movimientos antivacunas, hasta ese entonces bastante endebles en virtud de la carencia de evidencias, salieran a convencer al público de que todas las vacunas enfermaban.

“El artículo de Wakefield creó una controversia mundial sobre la vacuna contra el sarampión, las paperas y la rubeola, al afirmar que causaba autismo. Esto llevó a que se redujera el uso de la vacuna en Inglaterra, Estados Unidos y otros países”, recordaba, varios años después, la revista The New England Journal of Medicine.

En 2011, una investigación llevada adelante por el periodista Brian Deer, y publicada en la revista British Medical Journal, develó cómo y por qué Wakefield fraguó las evidencias que respaldaron su grito de alarma en torno a la triple viral. Wakefield, básicamente, estaba detrás del desarrollo de una vacuna “segura” para reemplazar la triple viral y de un kit diagnóstico para detectar el nuevo síndrome.

Sus intereses eran puramente comerciales y su artículo científico era un fraude.

Pero el daño aún persiste. Todavía no son pocos los grupos antivacunas que siguen ciegamente agitando el fantasma del autismo. En países como Estados Unidos o Inglaterra, que antes de la publicación de Wakefield ostentaban tasas de vacunación envidiables, han surgido brotes de las afecciones incluidas en la triple viral, como resultado de la menor vacunación.

¿Podrá pasar algo similar con esta moda de ataque a la leche?

Por Damián Morais

para Infoclima.com / Nuestroclima.com

Fuente: Clarín y La Nación


Sobre nosotros Damián Morais

perroperro

59 comentarios

  1. Veo que llego tarde a la batalla, pero me he divertido como un enano leyendo el artículo y sobre todo algunos comentarios. Deciros que estoy de acuerdo con el autor. Cuando yo era pequeño los médicos mandaban a las madres que comiéramos pescado azul e hígado de ternera, años después, diferentes publicaciones hablaban de las contraindicaciones (sobre todo del hígado) de ambos alimentos.

    Y es cierto que parecen dispuestos a eliminar la leche de las dietas recomendadas. Personalmente, me gusta la leche y la seguiré tomando aunque no pueda absorber su calcio… Además, no parece que la digiera mal (pienso que porque la mitad o más de la leche que venden en el supermercado es agua).

    Un saludo

  2. Hay estudios muy serios que demuestran que el consumo de lácteos produce enfermedades, no se trata de una nota difamatoria de esos dos lamentables periódicos.
    Particularmente hace dos años que no consumo lácteos y puedo mencionar algunos beneficios inmediatos: desapareció mi acné, tengo menos cansancio físico, me siento mucho mas concentrado y rendidor.
    Sí debo decir que consumo carne como proteína, además me vino bién el cambio para reforzar con frutas y verduras. Estoy más que satisfecho con mi decición. Piensen en todo lo que contiene la leche: grasas, hormona del crecimiento, lactosa, caseína (plasticola), priones, antibióticos, pus, sangre… ¡es un asco! , no es contra nadie ni ningún sistema, y la información no la tomé de los lamentables periódicos, sino de informes médicos muy serios.

  3. OYE ALEJANDRO.. xq no te callas??? q yo recuerde, desde pequeño tomé leche pura de campo( o sea de vaca) hacíamos unos picados bárbaros con pelotas de trapo..Y “EMPATAS”…UNAS HELADAS RECOJUDAS Y MANSOS NOS ÍBAMOS A LA ESCUELA SIEMPRE A PIÉ EH… ( no como ahora q los lleva papi)…hablas q te sentís mas concentrado y rendidor?.. escuchaste alguna vez q los de “antes”.. dejaban de laburar ( en la bolsa, y no de pan “, en la construcción y demás trabajos brutos ) y salían rumbo a tal cancha xq tenían un partido difícil ? y ya eran profesionales eh..y no tomaban ni BEROCA.. NI DANONINO NI NADA Q SE LE PAREZCA… SOLO UNOS MATES TAL VEZ …SABÉS LOS PANES CON GORDURA DE LECHE Y AZÚCAR Q NOS COMÍAMOS ??? –y peso 80 kilitos eh.. q acompaña mi 1.81m de altura…..fijate lo gordo y estropeado q estaré………como vos dcís q tomaste informes de médicos.. te digo q TAMBIÉN HAY MÉDICOS Q ACONSEJAN TOMAR LECHE PURA DE VACA…..EHHHHH PARÁ ENTONCES… PÓNGANSE DE ACUERDO ..

  4. Los comentarios de fanaticos de la leche SIN FUNDAMENTOS me aburren. Hablan de la leche de almendras como si tuviera al menos el conocimiento de haberla probado y menos saber sus propiedades. Ya que están tan sanos porque no se informan, cualquier alimento que contenga caseína, caseinato, caseinato sódico, caseinato cálcico, cuajada, lactoalbúmina, lactoglobulina o suero de leche. Todos los alimentos refinados (arroz, pasta, pan blancos) y azúcares concentrados (azúcar blanco, miel, fructosa, lactosa), que se encuentran camuflados en muchos productos que consumimos a diario, creando acidez, desmineralizando el organismo y produciendo un aumento de la excreción urinaria de calcio junto a la excesiva proteína animal que acidifica la sangre y ésta, entonces, disuelve el calcio de los huesos, aumentando su eliminación a través de los riñones. También decir, que poca cantidad o nula de proteína animal reducirá nuestra absorción intestinal de calcio. Exceso de fósforo, como en la leche de vaca, que hace que el calcio sea asimilado de manera incompleta. Nuestro cuerpo nos roba calcio y magnesio para tratar de reducir el exceso de acidez causado por la proteína de la leche. Además, en un sorbo de leche hay cientos de diferentes sustancias, es un caldo de proteínas, hormonas, grasas, colesterol, virus y bacterias y pesticidas, que lo único que nos aportará es enfermedad, ya que agotan nuestro sistema inmunitario, haciéndonos vulnerables a las infecciones, a problemas circulatorios, alergias, diabetes juvenil, asma, acumulación de mucosidades, especialmente en el aparato auditivo y en los órganos genitales femeninos. Muchas enfermedades del aparato reproductor femenino son a causa de los lácteos. Las mujeres chinas y japonesas son las que menos riesgos tienen de contraer osteoporosis, y todos sabemos que las orientales no toman lácteos en ninguna de sus formas. No me vengan con el cuento de que la leche es sana y buena.

  5. bien juan; ¿que recomienda, entonces, darle a los niños para que crezcan sanos?, digo, porque no escuche jamas a un medico decir que la leche NO es “sana y buena”, pero, quien sabe, quizás, la gente como ud, tenga la solución a los males de la humanidad………lastima lo egoístas que son, pues no la dicen.
    otra cosa mas: quien le contesta en este párrafo, tomo leche directamente de las vacas, sin hervir,…..y, ¿Qué hay con ello?…???.

  6. JUAN Señor,yo estuve en el Himalaya, y desde alli hasta el valle del Gran Caucaso se vive a Kefir o yogur Bulgaro,es infaltable en la mesa y ni hablar de la infinidad de quesos de cabra que guardan y consumen todo el año son esquisitos, demas esta decirle que en esa zona vive la gente mas longeva de la humanidad, y sabe que? se lo atribuyen en parte a las propiedades de sus lacteos ,elaborados con hongos tibetanos y granos de kefir desarrollados hace milenios, , …..asi que amigo mio , no venga con el cuento chino y japones de que los orientales no conocen la mamadera!!!!

  7. No pierda tiempo comentando aquí juan e informe a la OMS sobre su hallazgo científico. Felicitaciones!!

  8. Y a mi los comentarios de los que dicen un disparate tras otro sobre temas de química me alarman: la estupidez crece de manera exponencial.
    Aunque hay que reconocer que la habilidad para decir gansadas es asombroso.

  9. El Zapallerito Alejandro

    Actualmente cuando encerremos las vacas para control,a las vacas con cria les saco leche al pie,y la llevo para consumo familiar,esto lo hice toda la vida,y no creo que me vea algun dia con tres ojos,o tres manos.
    Habladurias de gente ecotrucha,que se quejan de la alimentacion mundial y no pusiron las manos en la tierra ni pora plantar una flor.

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